Derecho al voto

Queremos poder votar pero, un momento, ¿no votamos ya? No. Lo que hacemos es elegir a personas que son las que realmente votan por nosotros, en el Congreso, en los Parlamentos, en los Ayuntamientos. De ahí que se hable de “elecciones”, de cargos “electos”, de procesos “electorales”.

Derecho a votar es manifestar estar de acuerdo o en desacuerdo con algo, directamente, sin intermediarios, y hoy ya es posible. En varios Parlamentos autonómicos y en el propio Congreso de los Diputados, sus señorías pueden votar desde su casa utilizando sistemas telemáticos (aplicaciones, firma digital y hasta por correo electrónico).

La representación política es necesaria, pues no podemos estar todo el día pendientes de lo que se tramita y se vota en un Ayuntamiento, en un Parlamento o en el Congreso, pero esta representación no debería ser obligatoria. Si una persona está muy interesada en un tema en concreto y quiere participar directamente en la votación, debería poder hacerlo, descontando su pequeña cuota de Soberanía, “des-representándose”, participando por ella misma, cuando lo estime oportuno.

Esto es lo que proponemos y reclamamos desde esta plataforma. Algo posible, algo legal y algo legítimo. Para ello, ponemos a disposición de la gente, de colectivos o asociaciones y de las fuerzas políticas interesadas, una serie de recursos jurídicos e informativos sobre cómo podemos llevar a cabo esta revolución democrática, en todos sus niveles.